Singularidades en torno a un cuadro de la Virgen del Carmen en la Parroquia de Artana

José Ignacio Catalán Martí. Historiador del arte

(Aquest article es va publicar al programa de festes de Sant Joan Baptista d’Artana, l’any 2000)

La Virgen entregando el escapulario a San Simón Stock en presencia de Santa Teresa de Jesús. Artana, Parroquia de San Juan Bautista

La Virgen entregando el escapulario a San Simón Stock en presencia de Santa Teresa de Jesús. Artana, Parroquia de San Juan Bautista

El patrimonio artístico que atesora la parroquia de San Juan Bautista de Artana es, en gran medida, desconocido para los artanenses. Un ejemplo lo constituye el lienzo de La Virgen entregando el escapulario a San Simón Stock en presencia de Santa Teresa de Jesús que preside el presbiterio del templo en el lado de la epístola. La singularidad de esta obra radica en la rica iconografía carmelitana que presenta y en la relación pictórica que puede establecerse con otras pinturas del ámbito castellonense.

El cuadro que presentamos data de fines del siglo XVII, su autor aún se desconoce, no así su procedencia. En efecto, a decir por sus dimensiones (183×130 cm) debió presidir el rico altar de talla dorada dedicado a la Virgen del Carmen. La posibilidad de que fuese un lienzo bocaporte practicable hay que destacarla a decir por las dimensiones de éste y de las capillas laterales.

La devoción al escapulario fue difundida con gran aceptación popular por su fundador San Simón Stock, pues la idea de librarse de las penas del infierno ha estado siempre presente en la mentalidad cristiana. Este Santo había rogado a la Virgen que concediese a la orden del Carmelo un privilegio especial ésta se le apareció y le entregó un escapulario prometiéndole que quien lo llevase sería protegido del fuego eterno. La escena de este milagro, que es el trasunto de nuestro cuadro, fue difundida por los carmelitas en todas sus iglesias bajo una misma iconografía. En nuestro caso particular, esta devoción arraigó con gran fuerza en la localidad gracias a los carmelitas de Onda. Una prueba evidente de ello son las dos capillas cerámicas callejeras dedicadas a la Virgen del Carmen, de las cuáles en una es cotitular del panel junto a San Juan Bautista, patrono de la población. Este hecho tan singular justifica la existencia de una comunidad religiosa carmelitana muy fuerte en esta localidad, que gustó poseer un altar más destacado que el resto del conjunto del templo.

El lienzo presenta como centro compositivo a la Virgen María, entronizada entre nubes y con el Niño Jesús sentado sobre su regazo, haciendo entrega del escapulario a San Simón Stock. Éste, vestido de carmelita, en el ángulo inferior izquierdo, recibe arrodillado la preciada tela. En el otro extremo, es decir en el ángulo inferior derecho y en igual disposición genuflexa, está Santa Teresa de Jesús, que se maravilla ante el anacrónico acontecimiento, pues no hay que olvidar que la santa abulense nació doscientos treinta años después de haber fallecido el santo fundador y sexto general de la orden de los carmelitas. Entre ambas figuras se vislumbra un fondo de paisaje despoblado. En la gloria que envuelve a la Virgen hay dos ángeles en tres cuartos que la flanquean, uno a la izquierda, con ademanes de expectación, y otro a la derecha, en actitud orante, así como algunas cabecitas de querubines.

Similar esquema compositivo lo encontramos en otro lienzo de menores dimensiones de La Virgen entregando el escapulario a San Simón Stock en la arciprestal de San Jaime de Vila-Real, en el que a diferencia del que nos ocupa, Santa Teresa ha sido sustituida por las almas del purgatorio. Los paralelismos existentes entre ambas obras son evidentes tanto desde el punto de vista temático como estilístico y formal, como ya se dijo en L’art marià a la comarca de la Plana. La Virgen en la devoción y el arte por tierras castellonenses (Castellón, 1974, n° 36). Así encontramos las mismas gesticulaciones en los personajes, especialmente en los ángeles y en la forma con que el santo recoge el escapulario, idéntica disposición de la Virgen y el Niño, e incluso una gama de colores unísona. Similitudes que, muy posiblemente, aún fuesen mayores de no ser por la pésima restauración que sufrió el lienzo artanense en la década de los ochenta, que ocultó su verdadera fisonomía llenando la pintura de repintes y modificaciones de la obra original. Estos paralelismos, en absolutos casuales, apuntan que ambas obras debieron salir de un mismo taller artístico, así como contar con una misma fuente de inspiración.

La Virgen entregando el escapulario a San Simón Stock. Vila-real, Arciprestal de San Jaime

La Virgen entregando el escapulario a San Simón Stock. Vila-real, Arciprestal de San Jaime

En efecto, esta composición no era extraña en la época y bien pudo tomarse de los múltiples grabados devocionales que se vendían a tal efecto en las sacristías y conventos. En este sentido, en la sección de dibujos y estampas del Museo de Bellas Artes de Valencia, se conservan dos entalladuras de Nuestra Señora del Carmen que reflejan esta misma composición y que sin duda debieron ser conocidos por el autor de estas obras, como así lo demuestra un estudio comparativo de la pintura y el grabado.

Nuestra Señora del Carmen. Valencia, Museo de Bellas Artes

Nuestra Señora del Carmen. Valencia, Museo de Bellas Artes

Nuestra Señora del  Carmen. Valencia, Museo de Bellas Artes

Nuestra Señora del Carmen. Valencia, Museo de Bellas Artes

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