L’església d’Artana al segle XIX (plànols i relat)

L’església d’Artana al segle XIX (plànols i relat)

Els últims anys estem veient iniciatives molt importants per a digitalitzar arxius i fer-los accessibles a investigadors i públic general. Açò no és així en tots els cassos, i de fet sovint ens costa molt accedir a arxius, tant en l’àmbit local (l’arxiu municipal o el parroquial) com en l’autonòmic, etc., per no parlar dels arxius privats.

En este cas hem d’agrair a persones concretes l’accés als plànols de l’església d’abans de les reformes de finals del segle XIX.

La reedificació de l’església va ser un projecte de l’arquitecte del bisbat de Tortosa, Joan Abril i Guanyabens, singular perquè va aprofitar l’església vella com a andami per construir la nova —un fet de què encara hem trobat memòria a Artana.

Acompanyem les imatges amb el relat que fa d’esta església Mn. Emilio Llorens en Una parroquia modelo en la última década del siglo XIX. Breve reseña del ensanche de la Iglesia y del nuevo cementerio de Artana (pàgines 4 i 5) que es pot llegir des de 2013 a Artanapèdia, i també amb alguns comentaris explicatius.

 

Antigua Iglesia parroquial

Façana actual, segons dibuix de l’arquitecte, Joan Abril.

Antes del siglo XVII era In Iglesia pequeña, pero de regulares dimensiones: una nave de 27 metros de longitud y 7 y medio de latitud por 12 y medio de altura. Al entrar en el siglo XVII, el aumento de la población hizo necesario el ensanche, y no pudiendo extenderse por el ala del lado de la Epístola por impedirlo la calle Mayor, una de las más importantes y céntricas, se tomó del lado opuesto, construyéndose un claustro. Verdaderamente ganó la Iglesia en capacidad; pero aquello era con frecuencia la guarida de gentes de humor que, escondidas en los pilares de un metro de espesor, profanaban con sus ademanes y conversaciones el lugar sagrado. Como dicho ensanche resultó poco fructuoso, á últimos del mentado siglo se extendió la Iglesia por la parte del altar mayor seis metros próximamente, y, como se ve, fué esta mejora á costa de su hermosura, pues quedó aquella nave, que conservó la misma altura extremadamente achatada.

La escasa altura del referido claustro y las exageradas dimensiones de los pilares conservaban, como aprisionadas, dos joyas de gran valor: la capilla del Corazón de Jesús, edificada en el primer tercio del siglo antes dicho, capilla que honra esta religiosa villa por ser de las primeras que en España, según la divina profecía, honraron al deífico Corazón, y la de Comunión, construída á expensas de los fieles en tres años, y bendecida por el Illmo. Sr. Obispo de Tortosa, Dr. D. Benito Villamitjana, de santa memoria, el 13 de Junio de 1871.

 

Secció transversal. En color groc es pot apreciar l’ampliació de l’església durant el segle XVIII (Mn. Emilio parla del segle XVII) amb el “claustre” —l’espai darrere dels pilars.

Planta de l’església a on es pot apreciar els pilars de l’ampliació, que generaven un “claustre”, i la sagristia tocant a l’altar major. L’angle inferior dret correspon a l’ampliació de l’església per l’altar major. Jordi López Vilar va trobar l’Escriptura per ampliació de la sacristia (1896).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Puestos en el umbral de la puerta principal, imaginaos una línea desde la jamba ó perfil de la izquierda hasta el borde de la mesa del altar mayor del lado del Evangelio: todo el ámbito comprendido entre esta recta y el ala de las capillas estaba ocupado por el claustro. Era natural que la puerta principal estuviese cerca de dos metros más hacia la torre en el centro de la antigua nave. En el altar del Rosario había abierta una segunda puerta que, por estar en comunicación con la calle Mayor y desprovista de cancel, debía ocasionar continuas distracciones.

Secció longitudinal.

Entrando por la puerta principal, á la izquierda, y pegado á la pared de la fachada, había un banco de mala construcción que contenía el agua del santo bautismo, baptisterio trasladado hoy debajo del órgano, y la antigua caldera trocada en elegante pila de jaspe.

La antigua sacristia estaba al extremo del claustro y de igual anchura que éste, por cierto muy reducido; junto á su puerta, que estaba inmediata al último pilar del claustro, se veía el altar de los Dolores, y adherida á éste el del Santísimo Rosario. A continuación de la sacristía, y para suplir su falta de capacidad, había un trasagrario que venía a terminar en el ángulo posterior de la calle Mayor.

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