TRES PANELES CERÁMICOS DEVOCIONALES

José Ignacio Catalán Martí. Historiador del arte

A continuació incloem tres textos sobre “capelletes” publicats per José Ignacio Catalán Martí als programes de festes de 2001 a 2003. Són textos divulgatius però que fan gala d’una erudició que s’ha d’agrair profundament. Gràcies a José Ignacio per la seua generosa contribució.

 

EL PANEL CERÁMICO DEVOCIONAL DE SAN FÉLIX DE CANTALICIO

(Aquest article es va publicar al programa de festes de Sant Joan Baptista de l’any 2001)

San Féix de Cantalicio. Panel cerámico siglo XVIII-XIX

San Féix de Cantalicio. Panel cerámico siglo XVIII-XIX

La azulejería religiosa es uno de los signos externos más característicos de la religiosidad popular en las comarcas valencianas porque en ella se mezclan elementos profanos, sacros y culturales. Su origen, instalación y culto emanan de la voluntad del pueblo por mostrar externamente su fervor religioso. Por ello he querido estudiar uno de los paneles cerámicos devocionales más singulares e interesantes que se encuentran en las calles de Artana: el de San Félix de Cantalicio.

San Félix de Cantalicio

Ubicación: Calle San Félix, nº 7, casa de José Sorribes.

Arquitectura: Está en una hornacina rectangular, enmarcada por un ancho listel, que en la parte superior termina en ángulo. Su intradós angrelado está decorado con una sucesión de dientes de sierra y arquillos cuyo vértice termina en un arquito de medio punto. Todo el nicho se encuentra pintado de azul a la manera tradicional valenciana.

Manufactura: Valenciana o Manises.

Cronología: Finales del siglo XVIII – primera década del siglo XIX (ca. 1810-1820).

Despiece: El panel está formado por 4×3 azulejos de 21×21 cm cada uno.

Colores: Azul, verde, marrón, ocre, blanco y negro.

Inscripciones: “San Félix de Cantalicio”.

Descripción: San Félix de Cantalicio está pintado, de pie, en un paisaje y señalando al cielo de donde procede el haz lumínico que lo ilumina. Este santo italiano de la orden de los capuchinos está representado bajo su iconografía tradicional, es decir, viejo, barbado, vestido con el hábito marrón de la orden mendicante y sosteniendo en sus brazos al niño Jesús, que lleva el orbe crucífero, tal como se describe en la visión mística que tuvo de la Virgen depositando en sus brazos al divino infante. Le acompaña una barraca arquitectónica y una señora vestida con atuendo valenciano del siglo XVIII, que lleva una cesta llena de hojas de morera para la cría del gusano de seda. El panel está enmarcado por una orla de doble fileteado en tono ocre y ribete marrón.

Fuente iconográfica: El panel guarda un gran parecido con la entalladura de San Félix de Cantalicio del Museo de Bellas Artes de Valencia (legado Villalba Barceló, nº inv. 5.454), lo que nos hace pensar que debió ser el modelo utilizado por el pintor ceramista para la elaboración de estos azulejos, si bien presenta algunas diferencias como la interpretación de la barraca valenciana, que en el grabado no es una construcción, sino una estructura para el cultivo del gusano de seda.

Observaciones: San Félix de Cantalicio es el patrono de los criadores del gusano de seda; industria floreciente en Artana durante el siglo XIX, según Cavanilles y Luís Vilar, lo que justificaría la presencia de esta inusual devoción del santoral valenciano en esta localidad, sin duda con una finalidad protectora de sus cosechas. Este artículo pretende catalogar una minúscula parte del patrimonio histórico artístico de Artana, en el que costumbres, tradiciones y creencias se aúnan en esas superficies de barro cocido, que con el paso del tiempo se han convertido en obras de arte, y que durante mucho tiempo han permanecido anónimas hasta en 1997 las di a conocer en un simposium nacional sobre Religiosidad Popular en España celebrado en San Lorenzo del Escorial (Madrid). Así mismo aspira a concienciar a los artanenses del interés que tiene este legado de nuestros antepasados y el deber ineludible de transmitirlo a las generaciones venideras, pues si bien no son monumentos relevantes, en el sentido estricto de la palabra, sí son una muestra del patrimonio cultural popular.

San Félix de Cantalicio. Entalladura, siglo XVIII. Valencia, Museo de Bellas Artes

San Félix de Cantalicio. Entalladura, siglo XVIII. Valencia, Museo de Bellas Artes

 

 

EL PANEL CERÁMICO DEVOCIONAL DE SAN JUAN BAUTISTA Y LA VIRGEN DEL CARMEN

(Aquesta article es va publicar al programa de festes de Sant Joan d’Artana de 2002)

San Juan Bautista y la Virgen del Carmen. Panel cerámico, siglo XVIII-XIX

San Juan Bautista y la Virgen del Carmen. Panel cerámico, siglo XVIII-XIX

La instalación de paneles cerámicos devocionales en las calles de Artana se inicia en el último tercio del siglo XVIII, como ya vimos el año pasado al tratar del panel cerámico de San Félix de Cantalicio o este año con el que nos ocupa. Su instalación responde al deseo de convertir las calles en lugares de culto menor.

En efecto, cada calle constituye una unidad de culto particular. Esta, como vía de comunicación y tránsito, también es un espacio religioso ocasional cada vez que se hace una procesión y los balcones de las casas se engalanan con brocadas sedas y colgaduras, se levantan altares profusamente adornados o elaboran alfombras florales para las procesiones teofóricas. Sin embargo, de manera permanente existen numerosos altares dispuestos en las fachadas de las casas, popularmente conocidos como “capelletes”. Se trata de hornacinas excavadas a la altura del primer piso que sirven de cobijo a un panel cerámico en el que aparece la figura de un santo, y que acostumbran a tener una repisa para colocar manteles, cirios y flores, así como luminarias, que se encienden al caer la noche. Su culto, en la actualidad reducido a los días en que se festeja al titular del panel, se exterioriza en un marco de frondosa vegetación autóctona sorteada de flores y guirnaldas que vienen a resaltar la ubicación del santo al que se le dedica la fiesta, además del albo mantelito de ricos encajes, cirios y su correspondiente centro de flores en la repisa. Desgraciadamente el panel que nos ocupa este año por tratarse de un santo que no es festejado por una calle o barrio carece de este entrañable culto, que debería correr a cargo de la corporación municipal por tratarse de las fiestas al patrón de la población y no de un reducido grupo de personas devotas.

San Juan Bautista y la Virgen del Carmen

Ubicación: Calle Mayor, nº 35. Casa no habitada.

Arquitectura: El panel se encuentra en una hornacina cuadrangular acabada en arco escarzano. Su frente presenta una sencilla decoración arquitectónica de boceles, a modo de columnas embebidas, a ambos lados del hueco, rematados por una moldura de listeles, que se prolonga formando un arco de idénticas características. Descansa todo el conjunto en una repisa formada por filetes en saledizo.

Manufactura: Valencia o Manises.

Cronología: Finales del siglo XVIII primeras décadas del siglo XIX.

Despiece: El panel consta de 4×3 azulejos de 20×20 cm cada uno. Una cenefa cerámica enmarca el conjunto.

Colores: azul, verde, marrón, ocre, amarillo y negro.

Inscripción: SN. JUAN BAUTISTA. NRA. SRA. DEL CARMEN.

Descripción: La confección de este panel debió resultar relativamente costosa al pintor de los azulejos, ya que alberga a más de una advocación. En él están pintados san Juan Bautista y la Virgen del Carmen por separado yuxtaponiéndose uno al otro sin establecer ninguna relación entre ellos.

El joven e imberbe santo precursos del Mesías aparece sentado sobre una roca. Únicamente viste una piel de cordero que deja desnudo su torso y extremidades. Con el brazo derecho alzado señala a lo alto, en clara alusión a la venida del Salvador, mientras que con el izquierdo sujeta el bastón crucífero del que pende un banderín con la leyenda “Ecce Agnus Dei”. Un elemento interesante es que no aparece junto a él el cordero, atributo fijo de su iconografía.

La Virgen del Carmen, perteneciente al Carmen calzado por carecer del niño Jesús, está pintada como una imagen de bulto, de pie, sobre una peana moldurada. Viste el hábito carmelita y en sus manos muestra el escapulario como elemento de salvación. Sobre su cabeza una corona radiante.

Recerca el panel una cenefa de diminutas hojas y flores en tonos azules.

Fig. 1

Fig. 1

Fuentes iconográficas: Para la confección de este panel debieron utilizarse dos estampas distintas, ya que se superponen las figuras con cierta tosquedad. Para el San Juan Bautista se tuvo por modelo una entalladura del mismo tema de la imprenta Blas Bellver de Xátiva (fig. 1) que fue extensamente reproducida en los gozos de este santo. Si bien, a diferencia del panel, en este caso sí aparece el agnus Dei o cordero, que seguramente el pintor del azulejo no representó por tratarse de una figura poco discernible en el grabado y no contar con suficiente espacio en el panel.

Fig. 2

Fig. 2

Para la Virgen del Carmen se contó con otra entalladura sacada de sus gozos y que posteriormente el artista valenciano Julián Mas llevó al grabado calcográfico (fig. 2) embelleciendo la imagen con un exuberante coro de ángeles y querubines. Una mirada detenida de la imagen mariana permite ver las grandes similitudes compositivas de la imagen cerámica de la grabada y su clarísima influencia de una sobre la otra.

 

 

LA CAPELLETA DE LA DIVINA PASTORA DE LAS ALMAS

(Aquest text es va publicar al programa de festes de Sant Joan de 2003)

La Divina Pastora de las Almas. Panel cerámico de 1849

La Divina Pastora de las Almas. Panel cerámico de 1849

Artana es un pueblo privilegiado por muchas razones. Sus aguas, su paraje natural, su bella y pintoresca fisonomía, así como su gastronomía son aspectos a tener en cuenta a la hora de hablar de esta localidad. Pero como ya dijimos en los dos últimos años, esta localidad de la Plana Baixa castellonense posee un rico y variopinto patrimonio artístico en azulejería que hasta la fecha ha pasado desapercibido, y es por ello por lo que, año tras año, he dedicado estas escasas páginas al estudio de uno de esos paneles cerámicos con la esperanza de que este rico y plural patrimonio se dé a conocer algún día en una publicación monográfica de mayor empeño.

En esta ocasión, el panel elegido es el dedicado a la Divina Pastora de las Almas. Esta advocación mariana tiene su origen en Sevilla, durante el siglo XVIII, siendo propagada al resto de España por los padres capuchinos, que hicieron de ella su patrona. En tierras valencianas encontró un culto más destacado en Gilet y Bétera, en la provincia de Valencia, y en Azuébar y Mascarell en la provincia de Castellón.

La Divina Pastora de las Almas. Grabado calcográfico realizado por Julián Mas el 1827. Colección particular

La Divina Pastora de las Almas. Grabado calcográfico realizado por Julián Mas el 1827. Colección particular

La imagen de esta advocación mariana no puede ser más bucólica y paradójica a la vez. Por una parte, iconográficamente, la Virgen y el Niño Jesús visten como los pastores y están rodeados de una manada de ovejas, que simbolizan el alma de los creyentes, entre las que se encuentra una oveja negra hacia la que se vuelcan en caricias por simbolizar el alma del pecador descarriado que regresa al redil. Pero bajo esta fisonomía subyace una advocación que no es cierta, ya que la Virgen María no es un personaje divino, a diferencia de su hijo. Sin embargo se trata de uno de esos títulos marianos en los que por similitud con la figura del hijo se ha querido ver, también, en la madre el mismo carácter que aquel, en este caso el redentor, o mejor dicho corredentor de María, de ahí que adopte la advocación de Divina Pastora en semejanza al Buen Pastor que es su divino hijo.

El panel cerámico devocional de la Divina Pastora de las Almas.

Ubicación: Calle Cervantes, nº 22, casa Vicente Ballester.

Arquitectura: El panel cerámico se halla en una hornacina rectangular rematada por un arco de medio punto rebajado, con repisa de ladrillos en la parte inferior.

Manufactura: Valencia o Manises.

Cronología: 1849.

Despiece: El panel se compone de 4×3 azulejos de 20×20 cm cada uno.

Colores: Azul, ocre, amarillo, verde, marrón y negro.

Inscripción: “La Divina Pastora. Año 1849”.

La Divina Pastora. Dibujo preparatorio para grabar realizado por Manuel Bru. Madrid, Museo del Prado

La Divina Pastora. Dibujo preparatorio para grabar realizado por Manuel Bru. Madrid, Museo del Prado

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