‘Historias, oficios y costumbres de antaño’. Benjamín Villalba Caraquitena

En 2009 la Regidoria de Cultura de l’Ajuntament d’Artana publica un llibret de Benjamín Villalba Caraquitena titulat Historias, oficios y costumbres de antaño. Ací reproduïm el text de Benjamín. Hem decidit prescindir de les imatges per la mala qualitat de les reproduccions.

portada

HISTORIAS, OFICIOS Y COSTUMBRES DE ANTAÑO

En Artana existían una serie de oficios y costumbres que con el tiempo han desaparecido, y si no los recordamos y los contamos, quedarán borrados para siempre. Por este motivo, he querido plasmarlos en este texto. Cuando lo lean los mayores de 50 años, les hará recordar muchos de los oficios y costumbres que caracterizaron la idiosincrasia de Artana, mientras que los más jóvenes conocerán de dónde venimos y les enriquecerá como ciudadanos de Artana.

Empezaremos hablando de fútbol; a mediados de los años cuarenta, habían en Artana varios equipos de fútbol o peñas, entre los que estaban los siguientes:

Viejas Glorias: algunos de sus miembros eran José Nano, Chesa, El Chato, Emilio Pau, José Caraño, Pascual de Capellada, Chimet, Benjamín de Baúl, Tola, Joaquín de Sol, El Tanque, Rafael de Rosita, José Nela…

El Terror: Vicent de Malincho, Vicente Sol, Enrique Águeda, El Rico, El Royo, Ricardo Malincho, Macareno, Ramón de Vilara, Juanito Vilara, Plano, José Cala, Juanito Catret, Pascual de Novella, Ricardo Mañá, Pedro Piquera.

El Imperio: Patricio, Enrique Cabedo, Juanito Mañá, Pusa, José Suquiana, Vicente Ramón de Nela, Joan de Menuda, Vicent de Menuda, Morenet de Seba, Astamero y Forneret, entre otros.

Betis: Cafundo, Juanito Cabedo, Pascual de Blay, José Catret, José Novella, Jesús de Claudia, Teri, José Valles, y algunos más.

En esa época se hacían campeonatos locales, que tenían más pasión y emoción incluso que los campeonatos de primera división. Todo el pueblo estaba pendiente del campeonato, y había una rivalidad entre los partidarios de unos y de otros que incluso en la misma familia había hermanos que jugaban en distintos equipos y los padres se dividían a favor de los unos o de los otros, y se creaba un enfrentamiento enorme pero bonito.

PEÑAS HISTÓRICAS

A lo largo del tiempo, las peñas que han sobrevivido y que están igual que el primer día de unidas han sido dos: Els Peregrins y Els Gamberros. Estoy hablando de más de cincuenta arios de vida, de historia.

OFICIOS Y COSTUMBRES

“LES SERENATES”

Lo que ahora se llaman conciertos de la Banda de Música, entonces era lo mismo pero se hacían por la noche y al aire libre. En todas las fiestas de los barrios empezaban por San Antonio en el Plá con una temperatura de 0 grados, las fiestas del Cristo en la Plaza del Ayuntamiento, Santa Cristina, El Carmen, El Salamero, La Foia y Santa Lucía.

LAS DULAS

Habían dos dulas para recoger las más de trescientas cabras que habían por las casas y de las que se obtenía la leche cada día por la mañana; cada una de ellas se integraba en el rebaño llamado “dula”, para salir al monte y regresar por la tarde. Cada una de ellas acudía a su casa por sí sola. Los dos pastores que se encargaban de dicha labor eran “El tío Roch” y “El tío Clemente”.

“ELS VAQUERS”

Eran aquellos que tenían varias vacas de las que obtenían leche y la vendían por las casas. Entre ellos estaban “Pascualet de Vilara”, “Ramón de Vilara”, “Benjamín de Vilara”, “Juanito Vilara y su hermano”, “El tío Meto”, “Benjamín de Meto”, “El tío Vicent de Masiana”, “Enrique el Roch”, “Andreu” y “La tía Baula”.

EL FERRER

Este oficio consistía en quitar y poner las herraduras a las más de trescientas caballerías que existían en el pueblo. En aquel entonces, los que desempeñaban este oficio eran El “Tío Blanco”, padre de José María Igualada, y él mismo.

EL CORREGER

Cada semana venía de Bechí para arreglar los aparejos de las caballerías (“la cabesá”, “colleró” y otros). Su lugar de atención a los clientes era en casa del “tío Seba”, en el Plá.

“L’ESQUILAOR”

Este oficio consistía en esquilar y arreglar las caballerías, sobretodo las vísperas de San Antonio para salir al pasacalle “bien presentados”. También el día de San Antonio se hacían las carreras de caballos, y era el “Tío Panader” el que daba la salida, siendo Vicente Popi el mejor jinete. Desempeñaban este oficio el abuelo y el padre de José “L’Esquilaor”, en la casa del Plá, donde hoy en día vive José. Estos señores también eran “matalafers”, oficio que consistía en cardar la lana de los antiguos colchones.

“EL PELLERO”

Compraba pieles de conejo por las casas a cambio de cajetillas de cerillas, piedras de mechero y otras cosas por el estilo.

“PLEGAR OLIVES” Para la recogida de la aceituna, habían varias cuadrillas de hombres y mujeres; entre ellas se hacían “cudolets”, y al final de la campaña se hacía una “buñolá”.

“EL TRONC DE NADAL”

Durante el año se guardaba el tronco de leña más gordo para ponerlo en la chimenea en Nochebuena. Esa misma noche también se cantaban “les albaes”.

“L’ASQUELLÁ” Cuando se casaba una viuda se le hacía “l’asquellá”, que consistía en sacar los cencerros de las vacas o cabras, o cacharros, es decir, algo que hiciera ruido, y se ponían todos en la puerta de la viuda a hacer ruido, además se hacía una gran hoguera y se montaba un gran escándalo.

Normalmente se casaban en invierno a las 6 de la madrugada, que aún era de noche, para que no los vieran.

“ELS GAVELLEROS”

Hacían la “malea” para los hornos de las fábricas de azulejos de Onda, y desde la montaña bajaban cargados, iban totalmente cubiertos de “malea”, de tal manera que sólo se les veía las piernas; era curioso el equilibrio que tenían en las piernas. Una vez llegaban al carro, la cargaban y la llevaban a Onda por carretera. Como no había apenas tráfico en aquella época, se subían encima de la carga y se echaban a dormir en marcha sin ningún problema, ya que, el animal ya sabía el camino. Por la tarde, de regreso, ya no iban por la carretera, sino por el Camí Onda, atravesando la Rambla, El Polaco, la Peña Tiraora, les Penyes Altes, y el Entra y Sale.

LA MATANZA DEL CERDO

Por las casas era una fiesta, se hacían buñuelos, se invitaba a mistela, se hacía el embutido, y los niños querían la “bufa”.

“ELS MOLINS D’OLI”

Habían varios, entre ellos el de José Serreta, Margalida, Borretes, Vicente Plá, Bolla, Francisco Roc, Canterero, Blocona, Pascual Ramón de Menuda, el de Músic, Enrique Malia y otros.

“ELS MOLINS DE FARINA”

Molí d’Alt, Molí d’Enmig, Molí Baix.

“LES ERES DE TRILLAR”

Donde los niños se subían al trillo, y se servían pasteles, mistela, anís… esto se llamaba el punt (“pendre el punt”). Había varias eras, la de Margalida, la Era de Villar, la Era Cremá, les eres de la Vall, les eres del Calvari, la era Trona y otras. Más tarde se fundó la “fábrica de l’Oli” (Almazara) y la trilladora, y acabaron con los molinos de aceite y las eras de trillar.

“ELS CAMPANERS”

Estaba Enrique Calo, que era el campanero mayor, y cuando se jubiló se hizo cargo su sobrino Juan Antonio Calo. Se hacía el “repic” y otras combinaciones que se han ido perdiendo con el tiempo. También solía colaborar el tío Vicente Pallarés, que murió en el campanario el día de San Vicente.

“ELS ESPARTINS”

Los comerciantes traían el esparto de Hellín (Albacete) y lo repartían entre las mujeres del pueblo, y éstas con una habilidad sorprendente lo convertían en “espartines” (capachos), que una vez confeccionados, los vendían por todas las zonas olivareras de España, para la extracción del aceite. Los comerciantes eran Pepito Cortés, el tío Royo, el tío Capella, el tío Vicente Sol, José Sol, José Caraño, José Bollo, Vicente Ramón de Nela, José y Joaquín de Nela. Más tarde las mujeres ya empezaron a trabajar en los almacenes de estos señores, y después los mismos ya fundaron la ICA, siguieron trabajando en estos almacenes para finalmente pasar a fabricar los capachos con cuerda de coco en lugar de utilizar el esparto. También montaron la “picadora”, que era una máquina para picar esparto, y los niños esquilaban los “espartines”, por eso les llamaban “esquilaorets”.

“ELS SARIEROS”

En Artana se confeccionaba “la llata” de esparto a mano; esto era una especie de tejido de esparto que una vez confeccionado, servía para hacer “sarias” y capazos. En la época de verano “els sarieros” se desplazaban a las zonas del bajo Aragón, Zaragoza y Teruel, para coser las “sarias” a la medida que el cliente les pedía. Entre ellos estaban José Paula por la zona de la Almunia de Doña Gudina, Antonio Llesca, Enrique Águeda, Mariano por la zona de Daroca, Mainar, el tío Lara por Belchite, de ahí salió el nombre de Pepe Belchite su hijo, y el abuelo Nabes con su burrito se iba por la zona del Maestrazgo y el Alcalatén. Había más, pero por falta de espacio lo dejaremos así. Como verán el esparto ha tenido un fuerte peso en la economía local de Artana.

“L’ABEURAOR”

Estaba a la salida del pueblo, antes de llegar a la gasolinera. Por la mañana, cuando salían a trabajar con las caballerías, les daban de beber en “l’abeuraor”, y el dueño del animal le silbaba para que bebiera más a gusto. Ahora hemos cambiado “l’abeuraor” por la gasolinera, con la diferencia de que beber el animal era gratis y beber el coche cuesta dinero, por eso entonces se silbaba y ahora cuando pagas la gasolina haces mala cara, porque ya te has gastado el jornal antes de ganarlo.

LOS CARROS

Lo que ahora son coches antes eran carros, con la diferencia de que antes los carros se encerraban por la noche en la entrada de las casas, y ahora los coches, que valen un dineral, los dejamos en la calle.

TEATROS

“La Casota” y “El Salonet”. Por navidad que en aquel entonces eran tres días, en “La Casota” se hacían zarzuelas que se traían de Valencia. Además había una compañía de teatro con artistas locales, el director era José La Pobila, y los artistas eran el Tío Pere la Rocha, José Mateua, Joan de Mateua, Falgueras, Rita, Blasco, Enrique Cabedo, María Dolores de Ramonet, Carmen del Corro, María Tomasot, Ramón del Choto, Vicentet de Menuda, Ramoneta, Fustero y Benjamín de Bernarda entre otros. Para reforzar esta compañía se traían artistas de Valencia; la artista más famosa era La Calandín.

En esta época la gente iba muy bien vestida: en invierno llevaban traje, corbata, abrigo, gabardina y algunos, sombrero. En verano, traje de verano, zapatos blancos y negros. Aquello sí que eran domingos, la gente se concentraba en la calle Mayor, alternaba y se respiraba un buen ambiente. Hoy en día viven de noche y los domingos apenas ves a nadie, tienen los armarios llenos de ropa y dicen que no tienen nada que ponerse. En aquel entonces, solo teñían un traje y la gabardina, y vestían mucho más elegantes.

LA COSIERA

En invierno los domingos, después de comer, se solía tomar el sol en la costera, y más tarde se hacía el paseo por la calle Mayor. En verano el paseo se hacía en la carretera. El problema era encontrar novia, porque las chicas salían todas juntas cogidas del brazo en una “ristrera”, y la que quería novio se ponía en la punta, para que el que ella quería pudiera ponerse a su lado; lo que pasaba es que a lo mejor en lugar de acercarse el que ella esperaba, se le acercaba otro, y entonces el domingo siguiente ya se ponía en el medio de la “ristrera” para cortar eso. Las mujeres empleaban una técnica muy inteligente que era muy difícil acceder a ellas, con este juego de ir a la punta o al medio, y hasta el domingo siguiente ya no había otra oportunidad.

“LES PARAETES”

Había tres, la tía Elvira, la tía Tramusera y la tía Josefina del Ample, que la ponía en el cine Amplet.

TALLER DE BICICLETAS

Era de Pedrisco, y estaba en la calle del Plá, donde hoy en día viven José Capella y Teresa. Todos los días por la noche, cuando la gente venía de trabajar le llevaban un montón de bicicletas para reparar, y tenían que estar preparadas para el día siguiente a primera hora; yo no sé cómo lo hacía, pero lo estaban. También vendía bicicletas, que las traía de Vall d’Uixó, donde se iba montando la suya y de regreso se traía la nueva al hombro izquierdo, y con el brazo derecho conducía su bicicleta. Estas bicicletas eran de la marca Martí, que se vendieron muchas. Otras marcas de la época eran Orbea y BH.

Más tarde abrió el taller Benjamín de Mariano, y poco a poco, empezaron las motos: Guzzi, Vespa, Isso, Lube, Iresa, Lambretta y otras marcas. Posteriormente se abrió el taller de Vicente Vilara, y empezaron los coches CITROÉN-2CV, todos de segunda mano y matrícula de Barcelona, siguieron los 4 L, 600, DKW, y hasta hoy, con grandes marcas y coches de lujo.

FÁBRICA DE SIFONES Y GASEOSAS

Su dueño era Salvador de Granell (El Sifonero). Sólo se conocían estos refrescos, que los repartía con el carro por el pueblo, en los cines estaban “los llimoneros” repartiendo al que los pedía. Más tarde llegó la Casera, la Coca-Cola, la Fanta,…, y la fábrica de gaseosas cerró.

CAFÉS

No había bares; estaba la taberna de Martino y el Hostal de la Blanca, y el Café de Felipe y la Casota, en ambos cafés se servía el típico vermut, acompañado de berberechos, olivas rellenas y mejillones de lata. El vermut se servía en medio vasito con sifón, pero el camarero tenía la precaución de sacar los sifones medios, porque si los sacaba enteros también los dejaban “secos”. Como había muy poca gente que “se hacía el vermut”, los que lo hacían se iban a comer a sus casas con el palillo en la boca para que la gente que se cruzaba con ellos se dieran cuenta de que habían tomado el vermut. También había otras bebidas, la zarza y el sitral.

La palabra bar se conoció, cuando Cartero y el Chato, montaron el Bar Los Panchos, donde lo que más se vendía era la “líquida”, papas y cerveza de barril, que se conoció entonces a nivel popular. Este bar estaba en la carretera frente al lavadero, que hoy en día es el centro de salud, y fíjense el poco tráfico que había entonces, que el baile se hacía en medio de la carretera. Hablando de baile, se montaron dos orquestas, una La Excelsior, cuyos miembros eran José Bastero padre, José Bastero hijo, José Panader, Benjamín del Ordinari, José Serreta, Cafundo y el vocalista era José Nela; la otra orquesta la formaban Miquelet de l’Estanc, Ramón de Claudia, Juanito Rosa, José Mª el Ferrer, Falgueras, José Masiana y el vocalista era José Valles.

 

MEDIADOS DE LOS AÑOS 50

En esta década se fueron muchas familias a vivir fuera de Artana; se fueron a Bechí, Onda, Vall d’Uixó, Nules, Burriana… pero este despoblamiento fue compensado, incluso con creces, con la puesta en marcha de la mina, ya que, vinieron muchas familias de la parte de Cuenca, Murcia, Albacete, Andalucía… A partir de entonces todas las casas del pueblo se ocuparon, por ejemplo, donde hoy en día vive Juanito Cala y Rosarito, vivían ocho o diez personas, entre ellas Rafael Arcos, Madriles, Lechuga, Cáliz y otros.

También los años 50, las canciones que más sonaban en la radio, porque no había tele aunque los aparatos de radio eran muy grandes, eran “Sombrero ay mi sombrero” de Pepe Blanco, “Dos Gardenias” y “Angelitos Negros” de Antonio Machín, “Soy Minero” de Antonio Molina, “El Emigrante” de Juanito Valderrama, “Me Debes un Beso” de Pepe Blanco y Carmen Morell. Por cierto, hubo un señor que con mucho sacrificio se compró un aparato de radio para oír a Pepe Blanco, y a los quince días lo devolvió porque “no cantaba Pepe Blanco en su radio”, y él quería una en la que cantara Pepe Blanco, y pidió por favor que se la cambiaran.

En esa época los futbolistas más famosos eran Di Steffano, Kubala, Puchades, Ramallets,… En cuanto a los toreros, los de la época eran Luís Miguel Dominguín, Antonio Ordóñez, Litri, Aparicio y Chamaco; en Castellón y provincia, Pepe Luís Ramírez, A. Rodríguez Caro, Fernando Zabalza, Vicente Bagant (Artana/Onda) y Joselillo de Bechí; en los toros de calle, los mejores eran Manolete y Tomasín.

También en esa época, vino una obra de teatro a la Plaza Nueva, que fue tal el éxito, que tuvieron que prolongar las actuaciones durante un tiempo mucho más largo que el que tenía previsto. Todos los días estaba lleno, y para que lo recuerden les voy a decir un nombre “EL POLICARPO”, que era una canción que cantaban y silbaban.

“ELS MANTECAEROS”

Habían tres, la tía Capellana, que solía ponerse para vender los helados al pie del Campanario; Figuero, que venía desde Villavieja con un triciclo de pedales cargado de helados y que en Artana encontró novia y aquí se casó; y Blasco, que una de las anécdotas que contaba era: “Cuando se acercaba la festividad de Santa Cristina, con un carro de madera que pesaba un montón, y con la carretera de tierra y piedras, porque entonces no había asfalto, me subía a la Ermita y mi paradero para vender la “líquida” y el “agua sebá”, siempre era al lado de la fuente; si había mucha venta antes de “hacer corto”, ya sabes, cubo de agua de la fuente, y otra vez lleno, “la posaba ben dolçeta” y se la bebían como si fuera agua, que en realidad es lo que era.

MELÓ

Era un señor que corría a pie, y todo el pueblo solía ir a verle porque hacía carreras de Artana hasta Eslida y viceversa en muy poco tiempo, y otras exhibiciones dando vueltas al campo de fútbol. Esto era una novedad, y no era ni más ni menos lo que ahora llamamos footting, que lo hace todo el mundo; pero ahora viene la anécdota: el tío Molló, que era cazador y subía a las montañas como si fuera una liebre, estaba en su horno horneando el pan con la pala en la mano, y las mujeres no paraban de hablar de Meló, que si corría tanto, que si era un fenómeno, que eso no se había visto nunca… y el tío Molló, como tenía su genio, dicen que los demonios se le subían a la cabeza, por fin preguntó a las mujeres que dónde estaba ese señor, y le contestaron que en el Café de Felipe. Tiró la pala de brazo y se fue en busca de Meló. Entró en el café y preguntó quién era Meló, y se lo señalaron. Se fue hacia él, y le preguntó si era Meló, y el tal señor le asintió, entonces el tío Molió, le propuso una apuesta, que consistía en ver quién subía antes a la montaña de l’Ombría, pero Meló le respondió que no porque él sólo corría de llano, y el tío Molló le contestó: “No digues en cap puesto que eres Meló, es vosté una carabassa”. Entonces, el tío Molló se fue corriendo al horno, y cuando llegó ya tenía el pan quemado; así era el tío Molló.

OTRA ANÉCDOTA DIGNA DE CONTAR

Durante la Guerra Civil Española, en Artana había muchísimos soldados, y uno de ellos encontró novia y aquí se casó. Como la novia tenía casa propia, cuando el soldado entró en ella el suegro se la enseñó, y cuando el soldado vió el corral, que estaba en el fondo de la casa, dijo:” Estupendo!, aquí pondremos un par de cabras para obtener leche, aquí el cerdo, aquí las gallinas y los conejos, y etc., etc., etc.”. Entonces saltó el suegro y le contestó: “Estoy de acuerdo en todo menos en lo de etc., etc., etc., yo esos animales no los conozco y no quiero que los pongas”.

LES BARBERIES

El tío Calo, el tío Felipe, José Manigüela, José Simó, el Chato, el Chato Molés, Simonet y más tarde Palomo.

EL CADIRER

El tío Higinio, que vivía en la Plaza Nueva, se encargaba de hacer los asientos de las sillas de boga, que eran mejor para la salud y para sentarse, que los sofás de ahora, de los que te levantas con dolor de espalda.

“LES MAQUINETES”

Me refiero a las máquinas de cavar. Cuando salieron estos aparatos los trabajadores que cavaban los huertos creían que serían su ruina, y sin embargo, fueron su salvación (“se trabajó mucho en vano”). Hoy en día ni eso; con el “cañot” se puede matar la hierba con corbata.

LOS QUE VENÍAN A VENDER

A Artana venían a vender muchas personas: el de la colonia y brillantina, polvos y champú y hojas de afeitar, “Arrop i Tallaetes”, diarios para el armario, Rosa la Sabatera, Paco el de la Roba, els draperos que cambiaban los trapos viejos por platos, tazas y otros enseres; uno de los draperos era Cayetano, que en Artana encontró novia y se casó. El “llanterner”, que reparaba todos los enseres viejos que había por las casas, el afilador, que normalmente era gallego, con aquel armatoste de madera que pesaba una barbaridad y lo arrastraban a mano por toda España. El “espardenyer” de Villavieja, que se ponía en la acera del cura para vender las alpargatas de esparto los domingos por la mañana. “Els del planter de sebollí i tomateres”, que paraba en casa la tía Capelleta y en el Plá.

ELS CHOCOLATEROS

El tío Francisco, Juan Esteve, Justo Giner, con las marcas El Lince y Madam, todos ellos de Torrent.

LA SUBASTA

Solía venir al pueblo un camión lleno de ropa, montaba la subasta en la Plaza Nueva, y con aquel charlatán que sabía vender tanto, empezaba vendiendo lotes y regalando otros tantos, aquello era una ganga. Entonces llegó Manolete y le compró un traje; como tenía una novia en Alfondeguilla, lo estrenó para ir a “festear”; un día andando por el monte, por el camino de Alfondeguilla, cuando llegó a lo alto de la montaña, más o menos por lo que nosotros conocemos como la cuadra, se montó una tormenta, y cayó un chaparrón enorme y Manolete se puso como una sopa. Como él siguió andando, un poco más adelante salió el sol y cuando llegó a Alfondeguilla ya estaba seco, con la sorpresa de que cuando entró en casa de la novia, los pantalones le llegaban por la mitad de las piernas, y las mangas de la chaqueta casi por el codo; dice que parecía Cantinflas. Total que se tuvieron que quedar en casa sin poder salir a la calle. Esto era la subasta.

“SANT ROC I LA MARE DE DÉU”

El día de “la mare de Déu”, salían las “manobreras” muy bien vestidas y con todo lujo de detalles e iban a misa mayor; por la tarde, la procesión, que la presidían las “manobreras”, y por la noche, algunos se iban a la ermita y ponían un saco vacío o una manta debajo de un algarrobo o de un olivo, como señal para reservarse el sitio para el día siguiente, que era “Sant Roc”, y esta norma se respetaba. El día de “Sant Roc”, salían todos los carros del pueblo cargados con todo lo necesario, la paella que iba colgada en la travesaña de la parte de atrás del carro, los conejos, melones, cubos, y sillas que se ponían encima del carro donde se sentaban las mujeres y los niños. Lo primero que se hacía cuando llegaban a la ermita era poner los melones dentro de la fuente o en la acequia por donde pasaba el agua para que se refrescaran, porque en aquella época no habían neveras ni nada por el estilo, y lo segundo que hacían era preparar la paella y pasar el día debajo del algarrobo o del olivo.

PASCUA

Pascua eran tres días; solían venir “les barquetes” a la Plaza Nueva, y la gente se iba a merendar a la ermita caminando; de regreso solían ir a “les barquetes” a subirse en ellas, a tirar al rifle, y a escuchar los discos que allí se ponían, que entonces se llamaban “placas”. La canción que más ponían era “La Ola Marina, vamos a ver la vuelta que dá”, que por cierto el dueño se casó aquí en Artana con Trinidad de Visca. Cuando regresaban de la ermita por la carretera cantaban algunas canciones, entre ellas, “Al amanecer se marcha el tren y yo me voy en él”.

CARNAVAL

En Carnaval, “Els Esquellots”, en miércoles santo “Les Masetes”, en otra época del año “Les Aixeringues”.

LA RAYA DE CAL

Cuando un chico y una chica empezaban a verse además de los domingos, durante la semana, y que solían ponerse en la calle más cercana a la casa de la chica (esto se llamaba “cantoná”), yo no sé qué pasaba pero a veces aparecía la bombilla que iluminaba la calle rota y por tanto, se quedaba más oscura; no sé por qué se hacía ésto. Entonces, los amigos del chico, por la noche o de madrugada, hacían una raya blanca de cal que iba desde la casa del chico hasta la casa de la chica. Esto era una forma de hacer público que ese noviazgo iba en serio.

JUEGOS

Faba Munta y Paga, Bali-bala, A Conill, Herba Seca, Bota Barrancs, Botar la Corda, Bufos, Chavos Negres, A la Chumba, Al Chís, Al Sinquet, Al Vint i Vint, Ballar la Trompa, el Güa, a Boletes y a la Ila-Ila.

FONDA DE DAVID

En esta fonda se hospedaban algunos trabajadores de la mina, y otras personas, entre ellas Juanito Montané, que era empresario de espectáculos, y cada semana traía un espectáculo al pueblo con grandes artistas, por ejemplo Mª Carmen Montés, Amparín del Tell, Maruja Lozano, que más tarde se casó con un hermano de Manolo Escobar, y las del “Pebre Negre”, que eran las que enseñaban las piernas.

CINES

Había dos cines, el de arriba y el de abajo. El de arriba estaba donde hoy en día es el Bar del Chato, y lo regentaba Casalta; el de abajo estaba en la calle “de Baix” y lo regentaba el tío Amplet. Más tarde, del de arriba se hizo cargo el tío Paco.

DÉCADA DE LOS 60

A finales de los 50s’ y primeros de los 60s’, se instalaron a domicilio las aguas potables, se abrió el Bar del Chato en la Plaza de la Iglesia (antes era barbería), que era el bar más pequeño del mundo y donde más gente cabía; allí estaban a montones hablando de fútbol, el que más disfrutaba era Juanito el Seguet. Se cerró la casota y el mismo dueño abrió el Bar Herrero, y en la misma época un poco más tarde se inauguró el Café de la Caja, donde antes estaba el Café de Felipe. En esta época empezó el desarrollo económico, y el vermut ya se lo tomaba más gente, y se pusieron de moda los champiñones y las enteritas; te sacaban cuchillo y tenedor y a la hora de cortar el trozo de sepia, a más de uno se le escapaba e iba a parar encima del compañero de mesa, eso era la falta de costumbre. Con este crecimiento económico, se empezó a modernizar el pueblo: se hizo el cuartel de la Guardia Civil, se cambió el alumbrado público, se hizo el ayuntamiento nuevo, se pavimentaron las calles, se transformaron de secano a regadío las zonas del Raconet, Cucharero, Pilarets, Plá del Olla, gracias a la iniciativa de hacer pozos, del Cristo, S. José Obrero, S. Vicent, etc. que trasladaron desde Artana el agua con largas tuberías a las zonas más cálidas para el cultivo de los cítricos. También se fundaron las tres cooperativas para comercializar y exportar los mismos, teniendo unos ingresos añadidos a través de los puestos de trabajo que se crearon (sobre todo con la mano de obra de las mujeres) que sin las cooperativas estos se hubieran quedado en otras poblaciones de la plana. Y a la vez los particulares, o sea las familias empezaron las reformas de las casas, y donde estaba el establo para poner la caballería, lo convirtieron en una lujosa cocina, donde estaba la porquera para criar el cerdo también se convirtió en un lujoso cuarto de baño, y así todo. Empezaron los electrodomésticos, y con ellos la televisión, y con ésta “El Cordobés”, que fue un fenómeno social; cuando se televisaba una corrida suya, España entera se paralizaba. También empezó a cambiar la música, aparecieron Los Beatles, el Dúo Dinámico, y otros “conjuntos”, porque entonces ya no se llamaban orquestas, se llamaban conjuntos, que por cierto en lo musical fue la década prodigiosa. También aparecieron Los Madrileños, y con ellos, aquellas corridas de toros tan buenas con Efraín Girón, Óscar Cruz, Angelete, y otros toreros.

Como habrán podido comprobar, aquel mundo no tiene nada que ver con el de hoy; han desaparecido todos los oficios, todas las costumbres y seguimos viviendo “mejor”, con una gran diferencia, y es que antes la gente quería a las personas y ahora quieren a las cosas, al coche, a la moto, al equipo de música, al ordenador, al móvil, al MP4, a los viajes, etc.

Entonces no se tenía, pero no se debía; ahora se tiene pero se debe, por eso antes se reían y ahora sólo sonríen.

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